Las Películas Documentales.
Aproximaciones a la Realidad.

domingo, junio 26, 2005

"Iré Habana", disco y documental en dvd a la venta en España

A principios de esta semana que empieza podrán encontrar en las tiendas el disco y el dvd Iré Habana, de la mano del músico José María Vitier y del actor, y en esta ocasión director, Jorge Perugorría. La Factoría Autor, que es el sello discográfico de la Fundación Autor, de la SGAE, ha producido estos trabajos, que vienen precedidos por un existoso estreno en la recién clausurada novena edición de la Feria Internacional Cubadisco. Simpáticos, agradecidos y entregados, músico y director han estado en Madrid para hablar de "sus nuevas criaturas", en una maratoniana jornada con la prensa en la que Vitier aceptó improvisar al piano.

No se puede decir que el disco Iré Habana sea la banda sonora creada para un documental, porque es más bien al revés. Lo explica el director:

Jorge Perugorría: "El documental Iré Habana comenzó por el disco de José María. Él es uno de los grandes compositores cubanos que ha tenido una relación muy extrecha con el cine, que ha compuesto mucha música para el cine cubano, y aquí se invirtieron los papeles: en lugar de él hacer música para la película, nosotros le pusimos imágenes a su música. El guión originario parte del disco de Vitier, que junto con Silvia Rodríguez, musa y compañera de José María, me llamaron para hacer el proyecto y me dieron esta gran oportunidad".

No ha debido ser nada fácil para Perugorría plasmar en imágenes el "paisaje espiritual" que Vitier crea con su música sobre Cuba. Pero parece que el esfuerzo ha conseguido sus frutos, ya que, de forma inesperada, el documental empieza a tener un recorrido comercial independiente.

Jorge Perugorría: "Sorpresivamente para nosotros, el documental se ha visto en el Festival de Huesca y en el de La Habana, y nos han invitado a otros festivales como el de Monterrey, o el de Río, para que se proyecte".

En los últimos años se han estrenado en España varias películas sobre Cuba, muchas de ellas musicales, como Calle 54, Suite Habana o Habana Blues. Otras, como Hormigas en la boca, en la que Jorge Perugorría participa como actor, apuestan por otros puntos de vista. Y el actor era muy consciente de que tenía que aportar algo nuevo y distanciarse un poco de estas películas.

Jorge Perugorría: "Tratamos de dar otra mirada, una mirada más de lo cotidiano. Queríamos coger ese feeling de la gente en su vida, en el cada día, con las imágenes. En Valencia hicimos una proyección y un cubano nos dijo: 'Casi he podido oler La Habana', así que parece que de alguna manera hemos logrado hacer un retrato de nuestra gente".

Se trata de la segunda ocasión en que Perugorría se coloca detrás de la cámara y también la segunda que afronta un documental. Lo hace desde la codirección, ya que ha encontrado en el director de fotografía Ángel Alderete un inestimable cómplice. Además, se puede decir que Iré Habana es una especie de continuación de aquel primer documental titulado Habana Abierta, sino en el argumento, sí en el homenaje a la ciudad.

Jorge Perugorría: "Aquella oportunidad fue casi como un deber. Yo conocía y soy amigo de todos los cantautores, de la gente de Habana Abierta, que están acá en Madrid. Ellos regresaron a Cuba a ofrecer un concierto después de estar seis años en España y me sentí en la obligación de dar testimonio de eso. Era una oportunidad de hablar de los derechos que tienen todos los artistas cubanos que están fuera para continuar con su relación con la isla, y La Habana debe estar abierta a ello. Hay una continuidad porque eran la música y La Habana las protagonistas, igual que en este segundo documental. En Habana Abierta eran la novísima trova y La Habana; ahora es la música lírica, de fusión, el jazz latino, y La Habana. Y comienzo con un proyecto de hacer un documental en el Festival del Caribe, en Santiago de Cuba, para terminar esta especie de trilogía de La Habana, en el que trataría la música popular, lo bailable, los bailadores de La Habana, los sitios donde van a bailar".

Cuando a Jorge Perugorría le entraron las ganas de ponerse detrás de las cámaras lo que quería era dirigir historias de ficción, pero no fue posible. Aunque reconoce que el documental le ha aportado cosas.

Jorge Perugorría: "Tengo tantos buenos amigos directores, con mucho talento, que no pueden hacer películas por el problema del dinero..., y sufro con ellos. Pero para mí el documental ha sido un descubrimiento, porque he encontrado en él la libertad que uno no encuentra en el cine de ficción, por ese compromiso con la industria y con el espectador. Además, en la situación del cine cubano, hay que tener en cuenta que los documentales se pueden hacer con bajo presupuesto".

Perugorría, además de actor y director, es pintor, y esta faceta esteticista, de jugar y experimentar con los colores, la ha plasmado también en Iré Habana, donde filma en blanco y negro las actuaciones musicales en estudio, y deja el color para los exteriores. Las secuencias tienen una cadencia literaria, por capítulos, en los que el director se permite hacer, incluso, montajes acelerados, en una especie de juego de dobles y espejos en blanco y negro, al más puro estilo de la vanguardia documental alemana.

Jorge Perugorría: "He hecho lo que he querido, y estoy aprendiendo. La verdad es que la escuela de los directores cubanos siempre ha sido el documental. La mayoría de los grandes directores cubanos han empezado haciendo documentales. Era casi una obligación en el Instituto de Cine de Cuba. Después de hacer muchos documentales te daban la oportunidad de hacer una ficción. Y yo voy a seguir un poco ese camino".

El título de Iré Habana tiene un especial significado en yoruba, y es el de "bendición" a La Habana, y el que dio sentido original a estos proyectos. Sin embargo, más que la Cuba alegre y desenfadada presente en la cabeza de todos, a los autores les ha salido un retrato con tonos muy profundos de tristeza y melancolía, con una mezcla de imágenes y música que en más de una ocasión sitúan al espectador al borde de las lágrimas.

José María Vitier: "La finalidad de este trabajo es realizar un tributo a nuestra ciudad y a las personas que la habitan o, como siempre me gusta recordar, a las personas que la han habitado, y cuyo recuerdo y espíritu, de alguna manera, permanece; y también a los que la reconstruyen. Queríamos indagar no sólo en el cubano tópico, alegre, que también está y que, por supuesto, es el más conocido internacionalmente, sino también en eso que tienen las grandes ciudades que es la soledad de la gente. Hay un capítulo casi dedicado a eso en el documental. Hemos creado también un saludo a la periferia de La Habana, "la Habana campo", como decimos nosotros, y donde, por cierto, yo vivo. Están los lugares que amamos, el Malecón, La Habana nocturna".

A José María Vitier le acompañan en el disco y en la película un grupo de excelentes músicos compuesto por la voz de Bárbara Llanes, el bajo acústico de Jorge Reyes, y la percusión y voz de Yaroldy Abreu.

José María Vitier: "Hay aquí musicalmente un poquito de todas las cosas que me están seduciendo ahora, un poquito de jazz latino, hay algo de canción, de bolero, y hay, sobre todo, una atención muy especial al sincretismo que nos caracteriza como cultura y como ser espiritual. Nosotros no debemos tener miedo a las fusiones porque, precisamente, nos constituyen, nos son connaturales. Eso va a redundar en más cultura para el país, en intercomunicación con el resto del mundo. Desde el punto de vista cultural, a pesar de que tengo mis temores también, lo veo con optimismo".

Una de las secuencias más llamativas del documental es la que retrata, de una forma alternativa y complementaria, los rituales religiosos de las ceremonias yoruba y católica. Y se ve de todo un poco: niños alucinados con la teatralidad y los discursos, banderas dentro de los templos...

José María Vitier: "Así es como se produce en la sociedad cubana, porque los cubanos, a pesar de ser un pueblo con una religiosidad profunda, no es un pueblo fanático. Hay mucha tolerancia, y es muy frecuente que haya personas que participen de las dos o de más creencias".

En el dvd de Iré Habana se incluye otro documental de Perugorría titulado Ni fresa ni chocolate, sin duda un agradecimiento del actor a la película que le dio la fama y que significó tanto, además, para Cuba y para su cine.

Jorge Perugorría: "Es una entrevista que le hago a José María Vitier en la Guarida, donde hace más de diez años rodamos Fresa y Chocolate, y de la que él compuso la música. Nos parecía interesante reunirnos tanto tiempo después para hacernos las mismas preguntas que entonces, con el mismo compromiso con la ciudad y con su gente que los personajes de la ficción. Esa es la razón por la que estamos acá, y ha sido una gran responsabilidad. Es un guiño a la película y a las personas que la hicieron, está dedicado a Tomás Gutiérrez Alea, a Juan Carlos Tabío y a todo el equipo. Cuando entramos en la Guarida vimos que todo estaba como lo dejamos, hasta el carrito que pusimos cuando filmamos, toda esa cosa del lugar que contiene el espíritu como si no hubiera pasado el tiempo. Pero por las personas sí, hemos crecido, hemos madurado".

José María Vitier: "Cualquier arte se nutre más de preguntas que de respuestas. Fresa y Chocolate llegó en un momento en que ya estaban cambiando las cosas en torno a los temas que trata, si no la película no hubiera sido posible. Fresa y Chocolate influyó mucho en la percepción que tenemos los cubanos, como sociedad, de nosotros mismos. El tema de la homosexualidad se debate en muchos países, en España también, por lo que leo en los periódicos... En Cuba, la película le dio un impulso muy significativo a la comprensión de la diferencia, al derecho a la diferencia de cualquier tipo".

Para quien se quede con ganas de más, está programado que en el mes de noviembre Vitier regrese a España con sus músicos para ofrecer unos conciertos en directo, en los que se utilizará el documental como apoyo visual. El mismo Perugorría participará en estos conciertos, al igual que otros artistas invitados como la cantante Martirio. La voz, el bajo, la percusión y el piano, ayudados por un documental, para transmitir el espíritu cubano de Iré Habana, bendita Habana.

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