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jueves, enero 24, 2008

"La guerra contra las drogas" / "The war on drugs"

Puede que hayan visto ya en los cines “American Gangster”, la película dirigida por Ridley Scott, y protagonizada por Denzel Washington y Russell Crowe. “American Gangster” cuenta la historia del auge de la corrupción en el negocio de las drogas, tanto de traficantes, como de policías y jueces, en el Nueva York de los años 70, una ciudad en el estado febril de la guerra de Vietnam, a la que llegaban desde Latinoamérica toneladas de la más pura heroína. Este auge del negocio nace una década antes, en Colombia, y la película documental “La guerra contra las drogas” (que pueden ver en los cines Verdi de Madrid, hoy, y el próximo jueves, día 31, además de en el resto de salas afiliadas a la asociación Parallel 40), se lo cuenta.

Imagen de La guerra contra las drogas. c. Parallel Universe.

Un periodista pregunta a la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice, en rueda de prensa, en Bogotá, en el año 2005:

Texto de la película: “El ‘Plan Colombia’ tiene cinco años. Ya se gastaron tres mil millones de dólares. Más de 400.000 hectáreas de cocaína y 20.000 hectáreas de opio han sido erradicadas. Pero la disponibilidad de las drogas en los Estados Unidos no ha disminuido en absoluto. Es más, cifras recientes del Gobierno indican un aumento en el año pasado. ¿Eso le preocupa? ¿No será que llegó el momento de cambiar la estrategia?”.

Éste es el interrogante que vertebra la película “La guerra contra las drogas”, que indaga en el origen del auge del narcotráfico, desde que la ciudad de Medellín se convirtiera en su referente social, económico, y también político.

Habla el periodista Jorge Enrique Botero: Texto de la película: “Podría decirse que la sociedad colombiana empezó a verse afectada por el narcotráfico hacia finales de los años 60, pero, realmente, se percató del tamaño del fenómeno hacia la primera mitad de los 70. El capital original del narcotráfico en Colombia proviene del tráfico de las esmeraldas y, después, del tráfico de la marihuana, fundamentalmente en la costa atlántica colombiana, en las estribaciones de la sierra nevada de Santa Marta. De allí salen embarcadas, hacia los Estados Unidos, toneladas de marihuana que generan el capital original desde el cual se construirá posteriormente la increíblemente grande industria del tráfico de drogas basada, fundamentalmente, en el tráfico de la cocaína”.

Un negocio que tiene unos protagonistas, gente que se enriqueció a la velocidad de la luz con este fenómeno, y a los que la película pone cara.

Jorge Enrique Botero: Texto de la película: “La acumulación de riqueza por parte de los grandes capos de la droga les permitió, en determinado momento, ofrecer al país, al gobierno de ese entonces, que se les perdonaran todos sus delitos, que ellos interrumpían el tráfico de drogas, o sea, acababan con el negocio, y pagaban la deuda externa de Colombia con la banca internacional, que en esos momentos ascendía más o menos a unos diez mil millones de dólares”.

“La guerra contra las drogas” no obvia en su recorrido histórico las redadas, los atentados, los asesinatos como el perpetrado contra el narcotraficante colombiano Pablo Escobar, y las más de 200.000 hectáreas de plantaciones de coca de Colombia, fumigadas por parte de los Estados Unidos, con consecuencias que no son, precisamente, la reducción de los cultivos.

Habla Jorge Enrique Robledo, Senador de la República de Colombia: Texto de la película: “Como la fumigación es desde aviones, y es en zonas muy montañosas, los aviones tienen que volar a gran altura. Entonces, por los efectos de deriva del viento, ese veneno no cae sólo sobre los cultivos de coca y amapola, sino que cae sobre las áreas circundantes”.

Esto conlleva consecuencias muy graves para la salud de las familias de la zona, lo que descubrimos que se suma a su quebrantada condición de campesinos.

Jorge Enrique Robledo: Texto de la película: “Si Estados Unidos es el principal cultivador de marihuana del mundo, y tienen inmensos sembradíos, por qué allá no la erradican mediante fumigaciones con estos mismos venenos que sí nos imponen a Colombia. Y la explicación es obvia. La opinión pública estadounidense no aceptaría bajo ninguna consideración este tratamiento”.

El director austriaco
Sebastian J.F. nos muestra una guerra contra las drogas prolija en datos, como que más del 50% de los soldados norteamericanos en Vietnam fumaba marihuana, y nos ofrece testimonios con todos los puntos de vista.

Texto de la película: “Para nosotros trabajar en esto, sí, es un orgullo, y se tiene respeto hacia las personas porque nosotros tenemos vínculos con los paramilitares, entonces al tener vínculos con ellos, ya se adquiere un respeto y, sí, sí es un orgullo, sí, es un orgullo trabajar en el narcotráfico”.

Testimonios que muestran al espectador la doble cara de la ley, en este caso la cara de los condenados a cadena perpetua por posesión de gramos de lo prohibido. La triste historia de una guerra sin fin contra la droga, que los veteranos del oficio confiesan llamar una guerra contra la gente.


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