Las Películas Documentales.
Aproximaciones a la Realidad.

miércoles, febrero 20, 2008

"Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes"

No podría estar de más actualidad. A lo mejor ya la han visto, pero ahora tienen otra oportunidad. El próximo jueves, día 21 de febrero, se proyecta en el cine Doré de Madrid, el cine de la Filmoteca, la película documental “Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes”. Será a las ocho y media de la tarde.

Imagen de Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes. c. No estamos de paso.

No es fácil resumir y además explicar al mismo tiempo cuál ha sido la trayectoria histórica y política de una región como Kosovo, en la que los conflictos vienen tan de atrás. En este intento de acercarnos a su compleja realidad incide la película documental “Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes”.

Texto de la película: “Tras la Primera Guerra Mundial nace el reino de los serbios, croatas, y eslovenos, que en 1929 pasaría a llamarse Yugoslavia. El mariscal Tito termina con la monarquía en 1945, y crea la República Federal de Yugoslavia, un régimen socialista que arrincona los nacionalismos. Yugoslavia eran seis repúblicas, cinco naciones, cuatro lenguas, tres religiones, dos alfabetos, y un sólo partido. El Estatuto de 1974 para Kosovo reconoce por primera vez su autonomía como provincia dentro de las fronteras serbias. Anteriormente, Tito había reconocido la bandera y la lengua albanesa en Kosovo. La muerte de Tito en 1980 deja un vacío de poder, y las ideas nacionalistas vuelven a ganar peso. La llegada al poder de Slobodan Milosevic en 1989 cambiaría las cosas para siempre en Yugoslavia. Comienza un proceso de desintegración que se fragua con las guerras de Eslovenia, Croacia, y la limpieza étnica de Bosnia en la década de los 90. Kosovo es la última cicatriz de los Balcanes”.

Imanol Arias pone voz a esta narración, que es la narración de un proyecto en el que se involucró sin dudarlo cuando se lo propusieron. Y en “La Hora del Documental”, además, sentimos una predilección especial por este actor, porque va por ahí diciendo cosas como ésta:

Imanol Arias: “En mi casa me llaman Discovery Channel, por una especie de deformación en la formación que tengo. Pude asistir poco a la escuela y entonces me voy formando como puedo, y tengo una tendencia bastante marcada a ver documentales que me abran la cabeza, que me inspiren, y que me lleven luego a las lecturas, de una manera encaminada. Desde esta posición casi, casi, de súbdito del documental, he de decir que me parece interesante destacar la posibilidad que tiene el género documental de, a través de las técnicas nuevas de investigación, si no reescribir la historia, sí escribir de una manera más exacta gran parte de la historia que nos acompaña”.

“Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes” antes de explicar nada, lo que hace es situarnos y, para eso, no le queda más remedio que hacer uso de una narración prolija en detalles sobre un Estado que, aunque lo pensemos muy lejos, lo tenemos al lado, no hay más que cruzar Italia.

Texto de la película: Imanol Arias: “Kosovo, una región de Europa superpoblada. En tan sólo 10900 kilómetros cuadrados, una superficie similar a la de Asturias, conviven dos millones de personas. Nueve de cada diez son de origen albanés. Al Norte se encuentra concentrada la mayoría serbia, un 5%. La mitad de la población tiene menos de 20 años. La tasa de paro supera el 70%. Es el lugar de Europa con mayores índices de analfabetismo. Kosovo es un protectorado de Naciones Unidas. 17000 soldados de la OTAN velan desde 1999 por la seguridad de la población, tras la guerra entre serbios y albanokosovares”.

Sabido esto, “Kosovo, la última cicatriz de los Balcanes” habla de los problemas reales que se viven en esta provincia autónoma de Serbia. Del rechazo al gobierno de Belgrado, del proyecto de descentralización, de la dependencia en la ayuda internacional, de la incertidumbre por el futuro. Serbia no está dispuesta a difuminar sus fronteras ni costumbres, pero los albanokosovares no piensan lo mismo.

Texto de la película: “Europa nos debe mucho a los albanokosovares. Ellos nos unieron a los serbios, y nos separaron de Albania. Lo que queremos ahora es una independencia, una independencia de verdad”.

Son problemas políticos, económicos, culturales, de información sesgada, de falta de expectativas, y de enfrentamientos que vienen de muy lejos.

Texto de la película: Imanol Arias: “La primavera de 1999. El 24 de marzo la OTAN atacó la República Federal de Yugoslavia. Las acciones se justificaron con un doble objetivo: Salvar a los albanokosovares de un genocidio y restablecer la autonomía de Kosovo, suprimida en 1989 por Slobodan Milosevic. Era la primera vez que la Alianza Atlántica entraba en guerra. En Europa, diez años después de la caída del Muro de Berlín, para muchos no tenía ningún sentido mantener la Alianza. Sin embargo, Estados Unidos convenció a sus socios europeos para intervenir en Kosovo con el sello de la OTAN. Serbia y el Ejército de Liberación de Kosovo, el UCHK, habían comenzado antes un conflicto de guerrillas con matanzas étnicas. De una guerra civil que dio comienzo en el 96, Kosovo pasó a convertirse en un conflicto internacional”.


“Kosovo la última cicatriz de los Balcanes” es el primer trabajo de la productora “No estamos de paso”, formada por la ayudante de dirección de la película, Silvia Venegas; el guionista Guillem Ruisánchez de Isasi; el fotógrafo Tomás Guil Avilés; y el director Juan Antonio Moreno Amador, que explica así por qué se embarcaron en esta historia.

Juan Antonio Moreno: “Realizamos un viaje previo a toda la región de los Balcanes y llegamos a Kosovo de la mano del Ejército de Tierra español que se encuentra allí, en Istok, y conocimos algunas historias. Conocimos a tres jóvenes, cada uno de una etnia, un chico serbio, un chico albanés, y una chica bosnia, que eran locutores de radio, y nos llamó mucho la atención. Ellos tenían la capacidad de liberar un poco a los jóvenes. Pero entre ellos no se hablaban. Y surgió la idea de hacer primero un programa de radio con ellos tres, y que abordáramos el presente y futuro de Kosovo. A partir de ahí volvimos, y quisimos hacer un documental para reflejar la situación por la que está atravesando Kosovo”.

En la película se dice que no se sabe muy bien cuántos fallecidos hubo durante los 78 días de bombardeos de la Alianza Atlántica en los ataques de 1999. Se dice que quizá hubo 12000. ¿Pero cómo es posible que no se sepa algo así?

Juan Antonio Moreno: “Kosovo... Es un poco triste recorrer las carreteras, desplazarse de un lugar a otro. Los lados de las carreteras están repletos de cementerios, sobre todo albanokosovares, y hay numerosos memoriales, muchos monumentos que ha creado el propio pueblo albanokosovar en recuerdo sobre todo de los miembros de la guerrilla del UCHK, el Movimiento de Liberación Albanokosovar. El panorama, la fotografía, de tumbas que recorren todo el territorio de Kosovo, también es tema de disputa entre las etnias. Algunos dicen que no se respetan a los muertos. Todavía surgen pequeños conflictos en torno a los muertos, que ya no pueden hacer nada...".

Todos los posibles matices quieren estar presentes en este documental: Organizaciones no gubernamentales, miembros del ejército, profesores, periodistas, bosniacos, serbios, albanokosovares, egipcios, y representantes claves como la portavoz del gobierno de Kosovo, Ulpiana Lama, e incluso Javier Solana.

Juan Antonio Moreno: “Creemos que Javier Solana es un actor importante en el conflicto de Kosovo, primero porque cuando ocurrió la Guerra de Kosovo, en la que intervino la OTAN, él era el Secretario General de la Alianza Atlántica, y ahora es el responsable de la Unión Europea de la Política de Seguridad. La Unión Europea tiene una responsabilidad importante con Kosovo. No deja de mirar a los Balcanes porque en cualquier caso todo lo que ocurre allí le afecta, ya que puede desestabilizar el sur de Europa. Nos pusimos en contacto con él a través de su gabinete, y accedió a hablar para nosotros”.

La película muestra que en Kosovo hay una mezcla muy inquietante entre los sueños de futuro, y la desconfianza, como la que manifiesta Julen Batilovic, representante bosnio en Dobrusa.

Texto de la película: “No tengo fe ni confío en los políticos y partidos que hay ahora en Kosovo. Con la independencia los políticos no van a saber gobernar. Sólo gobernarán para ellos, y estoy convencido de que tendrán conflictos dentro del propio gobierno”.

Ésta es la historia de una rara avis, de un estado al que le hace diferente el haber sido gobernado en el tiempo por los poderes de tantos países. Y en el documental se ve que se respira la diferencia.

Juan Antonio Moreno: “Sí, claro que se respira. Y, desde luego, es un caso bastante especial. Y el tratamiento que le quieren dar también es especial, para que no afecte a otras provincias en otros Estados que tengan la intención de independizarse. Es un caso bastante especial porque, en principio, recordemos que Kosovo es la cuna de la nación serbia, es donde nació el patriarcado religioso de la Iglesia Ortodoxa de los serbios, y para ellos significa una región que es donde el pueblo serbio nació, de alguna manera, desde el punto de vista histórico. En todo el territorio de Kosovo hay numerosos monasterios, serbios ortodoxos, en estos momentos protegidos por las fuerzas de KFOR, de la OTAN. Y, ahora mismo, la población albanesa representa un 92%, un territorio que ha sido serbio, pero en el que hay una inmensa mayoría con ansias de ser independiente, porque lleva mucho tiempo esperándolo, porque se lo han prometido en numerosas ocasiones, y ahora mismo la situación es difícil y quizá no encuentran una respuesta para Kosovo, una solución, que no sea la independencia”.

Y la situación actual dista mucho de ser una situación normalizada. Lo explica en el documental Mikel Córdoba, de la ONG Movimiento por la Paz en Kosovo. Se puede decir más alto, pero no más claro:

Texto de la película: “No existe un conflicto armado, pero la paz no ha llegado a este territorio. La paz no ha llegado para la familia que todavía no tiene el problema de propiedad solucionado, que su casa está ocupada, y que atraviesa una situación de absoluta precariedad. La paz tampoco ha llegado para aquél que no puede desplazarse por la región. Hay, otra vez, una barrera insuperable como es la del miedo. Para esa persona la paz no ha llegado. Por tanto, hablar de paz es erróneo”.

Recuerden que tienen la oportunidad de ver este retrato de Kosovo, una región llena de heridas y mal cerradas cicatrices, quizá la última gran cicatriz de los Balcanes.

Juan Antonio Moreno: “Kosovo es un territorio donde el 70% de la población tiene menos de 30 años, es una población muy joven, es una población que lleva mucho tiempo esperando salidas, posibilidades de empleo, de todo tipo de manifestaciones culturales también, y es una población que está esperando poder avanzar, poder tener un futuro. Y la conclusión es poco triste en el sentido de que el camino para que las etnias se entiendan es un poco largo, y creo que va a pasar mucho tiempo porque la guerra sucedió en el año 1999 y queda mucho para que se curen las heridas, y la cicatriz no se cierra, y parece que ésta, para que se cierre necesitará mucho tiempo”.

Informe, pregunte, comente.

1 comentarios:

  • Kosovo,es Sarbjia.Los albaneses son imigrantes en una tierra que no es de ellos.S.U.A y Solana an contribuido la matanza etnica,que a pasado alla.Tampoco los Serbjios son muy boinos,pero hai que respectarles el derecho de propriedad,obtenido en las luchas contra los turcos en los Balkanes...

    De Blogger Valy, A las 7:19 p. m.  

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