Las Películas Documentales.
Aproximaciones a la Realidad.

domingo, abril 13, 2008

Obra, tiempo, sangre

El Museo de Brooklyn, en Nueva York, ofrece hasta el día 15 de junio la exposición “Utagawa: Maestros del Grabado Japonés, 1770 – 1900”. Son 95 obras que atraviesan las tres centurias, hasta llegar a las obras de los no más ilustres, pero sí más famosos Utagawa Hiroshige, Utagawa Toyokuni, y Tsukioka Yoshitoshi.

Hiroshige - View from Massaki of Suijin Shrine, 1857. c. Brooklyn Museum.

Es un recorrido artístico por el tiempo, en el que ya en el último tercio del siglo XVIII, estos maestros de la pintura trabajaban el concepto de plano, de perspectiva, de protagonismo gestual; y ya en el siglo XX, las distintas capas de color que recogen la riqueza de vestimentas, movimiento, y luces.

Cómo leer una impresión japonesa. c. Brooklyn Museum. Pero además de ser documentos únicos de representación de una naturaleza y de una vida de otros tiempos y otros mundos, las pinturas son un homenaje al trabajo en sí, al amor al detalle, al cuidado por la belleza que sorprende en el valle más solitario, en el acantilado más furioso, y en el mercadillo más abigarrado. Horas y horas de trabajo, y de estudio de las posibilidades del color sobre una frágil lámina de papel en blanco.


En 2008, el artista norteamericano Jordan Eagles exhibe hasta el día 3 de mayo en la Merge Gallery de Nueva York su último trabajo. Eagles lleva casi una década utilizando sangre para su trabajo. Sangre esparcida, sangre contenida, cubierta con un cristal, en el que se refleja quien mira, y cuya visión se altera con los cambios de luz. Sangre agrietada en una gran gota, como las miles de calles que discurren paralelas unas veces, que se encuentran otras, en una gran ciudad. Pasión por la imagen. Huella de sangre.

UR4, de Jordan Eagles. c. Jordan Eagles.

El director Alan Berliner suele repetir en sus películas fotogramas de sus filmes anteriores, que versan sobre la familia, sobre su propia familia. Para él, estos fotogramas sacados de una película y colocados en la siguiente, son el ADN cinematográfico que circula por su forma de ver la realidad, hecha cine, según el paso del tiempo. Es una forma de entender la vida, o la única salida de darse uno mismo en lo que hace, o el descubrimiento de que la única manera de sobrevivir a lo que ocurre a nuestro alrededor es asimilar impactos a través del arte.

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