Las Películas Documentales.
Aproximaciones a la Realidad.

viernes, mayo 09, 2008

"Old Man Bebo"

Todo se acaba, el Festival de Cine de Tribeca también (les animo a ver los vídeos del festival, entre los que aparecen entrevistas a los directores hablando de sus películas a competición, como el de la mejicana Lucía Gajá Ferrer, que hoy se ha sabido que ha ganado, además, el Primer Premio de Reportaje en Documenta Madrid por "Mi vida dentro", o el vídeo de la directora Gini Reticker, que ha recibido el premio de Tribeca al Mejor Largometraje Documental por su película "Pray the Devil Back to Hell"), pero nos deja buen sabor de boca porque la película “Old Man Bebo” ha recibido el premio al Mejor Nuevo Director de Documentales. El director agraciado se llama Carlos Carcas. El productor de la película es Fernando Trueba. Y, si quieren ver este homenaje al músico Bebo Valdés, Documenta Madrid organiza una proyección el sábado día 9, a las 20.30 horas, en el cine del Círculo de Bellas Artes.

Ambiente en uno de los cines del Festival de Tribeca 2008, en Nueva York. c. Diego Olivé.

Todo empezó con “Calle 54”, el documental de Fernando Trueba sobre jazz latino. Fue una revolución que se estrenara una película así en los cines españoles, y, además, se convirtió en un éxito. En aquel momento, el gran músico cubano Bebo Valdés llevaba cuarenta años olvidado, exiliado y ganándose la vida, enfermo, tocando el piano en varios bares de hoteles de Estocolmo. No se podía imaginar que alguien se iba a acordar de él y de su talento, y que con casi 80 años iba a empezar a grabar discos y a recibir premios por todo el mundo.

Bebo Valdés: Texto de la película: “Esa noche que yo me fui, mamá lloró. El viejo estaba un poco triste y me dijo, yo le dije: ‘Viejo, el año que viene, a principios, yo vuelvo a hablar con usted’. Me dijo: ‘Olvídalo, tú y yo no nos vamos a ver más’”.

“Calle 54” no fue sólo el inicio de una segunda oportunidad, de un giro radical de la suerte, sino que la grabación significó algo muy especial para Bebo Valdés, porque fue el reencuentro, musical, físico, personal, con su hijo, Chucho Valdés.

Chucho Valdés: Texto de la película: “Nadie sabe mejor que yo hasta dónde llega el talento de Bebo Valdés. Nadie lo puede saber. ¿Sabes por qué? Porque yo nací al lado de Bebo y lo vi hacer todo lo que él hizo. Y lo vi componer toda la música, y lo vi arreglar, lo vi sentarse por la madrugada sin piano y terminar partituras completas y llevar por la mañana la grabación y aquello sonaba de maravilla. Lo vi, como pianista de otras orquestas, llegar a un ensayo y, toda la música, superdifícil, tocarla a primera vista sin equivocarse. Y, sobre todo, una cosa que él me enseñó, y me sirvió, me sirve, ¿no?, que es el respeto a uno mismo”.

Imagen de Old Man Bebo. c. Babel Films.

En el equipo de la película rondaba el joven de Miami, Carlos Carcas, que no podía estar más feliz haciendo las veces de operador de cámara en tan íntimas, cuidadas, e irrepetibles sesiones. Esta fórmula de trabajo fructificó en posteriores colaboraciones hasta el día de hoy, en el que Fernando Trueba es el productor de “Old Man Bebo”, una película-homenaje a Bebo Valdés y a un determinado tipo de música, que Carlos Carcas sentía la necesidad de recuperar y compartir.

Carlos Carcas: “Yo he estado grabando muchas de las grabaciones de Bebo de los últimos tiempos. Entonces, por supuesto, tengo mucho material musical. Lo que pasa es que, empezando la investigación documental, descubrí una enorme cantidad de información que no se sabía. De hecho, musicólogos han venido para decir que no sabían esto o lo otro. Y pensaba que era importante contarlo, porque no se había contado. Las personas que hablan del ‘filin’, César Portillo de la Luz, y de la forma en que hablan de esto, eso no se ha dicho así nunca. Date cuenta que son gente que vive en Cuba, que son músicos cubanos, el feeling es una cosa que es muy importante, que se promociona mucho desde el punto de vista del Gobierno como la gran cultura cubana, y resulta que el que todos dicen que fue ‘El Hombre’, el gran hombre de ese movimiento, nunca se menciona. Como la orquesta de Julio Cueva, que también fue otro que no se le hizo ningún caso y fue el músico más importante de los años 40 en Cuba, y como que no existe. Sentía yo este deber y responsabilidad de contar estas cosas y, ¿entonces qué pasa?, la película se va haciendo más larga, y si empiezo a poner también a Bebo tocando ocho minutos cada tema, pues tengo una película de cinco horas. Entonces, tuve que decidir. Y como yo había hecho otros montajes con ese material anteriormente, por ejemplo, en el dvd de Bebo y Cigala, ‘Blanco y Negro’, hay un documentalillo que es ‘La cocina de Bebo y Cigala’, que es mucho más musical, y menos información. Y está ‘Calle 54’. Y todo el concierto de ‘Blanco y Negro’. Las imágenes de Bebo tocando ahora existen, lo que no había era la historia. Y cuando vas a buscar la historia, no hay imágenes de él de los años 40 y 50. Probablemente se grabaron, pero..., también han desaparecido. Y, luego, pues música como el Batanga, también han desaparecido las grabaciones. Es decir, hay una cantidad de barbarie relacionada con esta historia, que dices, bueno, he intentado reconstruirlo lo mejor posible y, sobre todo, sirve para que Bebo tenga ese reconocimiento que se merece”.

Imagen de Old Man Bebo. c. Babel Films.Carlos Carcas contaba con la música prodigiosa de Bebo Valdés, pero le quedaba dar forma a la imagen, para contar una historia que, en su primera parte, es una biografía aportada por la numerosa familia del artista, y después se desarrolla gracias a las impresiones de Fernando Trueba, en los distintos rodajes que se han sucedido con Bebo Valdés, como en la colaboración que realizó en la película “El milagro de Candeal”. Así, pasaron nada menos que siete años de producción.

Carlos Carcas: “Fueron siete años, pero fueron siete años de placer. Y no fueron siete años continuos, es decir, yo aparecía cuando había una grabación. Y, al principio, yo no dije: ‘Voy a hacer un documental sobre Bebo Valdés’. Es que ese documental salió solo, y salió de una forma muy natural porque yo iba para documentar lo que estaba pasando, por el simple hecho de tener las cosas grabadas, porque me parecía importante, me parecía que algún día alguien querría ver este material. Pero no estaba pensando en una estructura, o en una biografía. En ese momento, Bebo estaba olvidado totalmente. Y nadie, ni yo, ni Trueba, se imaginaba que iba a tener el éxito que ha tenido. Nadie se imaginó que ‘Lágrimas negras’ iba a ser un bombazo y que iba a vender cerca de un millón de discos. Yo estaba grabando a un señor que era parte de la historia de la música, que tocaba el piano de maravilla, que era un encanto, y porque me gustaba estar ahí. Y grababa, y grababa, y grababa. Entonces, claro, esos siete años fueron pasando... No pensé, ‘bueno, voy a empezar hoy a hacer este documental y dentro de siete años yo creo que ya lo tendré’. No. Es que fue saliendo así. Yo rodaba y acumulaba, y acumulaba, y no fue hasta dos o tres años entrado en la historia que me puse a pensar: ‘Uh, hay que empezar a pensar en una estructura y en un documental’”.

Puede que piensen que con “Old Man Bebo” van a ver otra película documental musical, pero se trata posiblemente de la película menos musical de la última hornada de la factoría. Es más bien la historia épica de la lucha de un hombre, la guerra diaria de la supervivencia, y del trabajo incansable de quien sólo sabe lanzar dardos con su música. En ese sentido, “Old Man Bebo” recoge momentos que otros descartaron, pero que muestran con todo detalle la personalidad del músico.

Carlos Carcas: “La escena que sale en el documental que se ve a Bebo tocando el piano, y que llega una ráfaga de viento y salen volando todas las partituras, es una grabación que se llama ‘Blanco y Negro’. Es un dvd que se puede comprar en la tienda. Un concierto que se grabó en Mallorca, en Valldemossa, en un sitio que se llama Costa Nord. Es un concierto maravilloso. Y vino una ráfaga de viento y empezaron a volar las partituras. Lo que la gente no sabe es que si tú ves este concierto, es el primer tema, que se llama ‘Hubo un lugar’ y luego entra la segunda parte que es ‘Cuba linda’, que es cuando Bebo empieza a tocar, y si tú ves ese concierto, todo eso está pasando, lo que pasa es que no se ve. Curiosamente, yo estuve en el montaje de eso, y claro, dices, es que suena a maravilla, está tocando perfecto, pero hay un caos de partituras volando por todos lados, y Bebo no para de tocar. Claro, tú ves el dvd, ves el concierto, y ves una cosa maravillosa, jamás te imaginas que hay ese lío en ese momento en el piano, porque justo en los momentos pues cortabas a planos de El Cigala, o al bajo, y yo lo que hice fue recuperar los brutos y montar realmente lo que estaba pasando”.

Carlos Carcas está totalmente enamorado de su personaje, un hombre de acción que no para de ensayar, de improvisar, y de planear nuevos proyectos. Por lo que es casi imposible poner punto final a una película de este tipo.

Carlos Carcas: “Sí, la verdad es que Bebo es una persona que no se cansa. Y yo creo que hay un momento en la vida en que vives a otro ritmo. Cuando uno es joven tiene responsabilidades, tiene que trabajar, y ahora tengo que ir aquí, y no tengo tiempo para esto y lo otro. No es que esté jubilado, porque sigue trabajando, pero su trabajo es algo que hace en su casa, a veces va de gira, si tiene compromisos, pero él marca su itinerario. No se cansa y siempre se está divirtiendo. Aunque esté trabajando se está divirtiendo. Y esa energía que tiene él es contagiosa. A mí me lo contagia y yo también quiero seguir todo el rato. De hecho, el documental ya está montado y estamos yendo a los festivales pero, hace unas semanas, aprovechando el Festival de Málaga, fui a su casa a verle y a grabar lo que estaba haciendo. No para la historia”.

No para la historia, en efecto, pero, a su vez, hay otros asuntos en la historia de la música, que Carlos Carcas quiere rescatar del olvido:

Carlos Carcas: “Curiosamente, cuando empecé a grabar las primeras imágenes de Bebo fue justo después de ‘Calle 54’. Pero también estaba siguiendo a otro músico, que es Jerry González, de la banda Ford Apache. Y ahora sigo con la idea de ese proyecto, y espero que sea una película bastante distinta a la de Bebo. No creo que vaya a ser un documental biográfico con entrevistas. Quiero hacer otra cosa que tengo en mente, que estoy desarrollando en mi cabeza a la vez que voy rodando, porque sí es un documental, y se rueda lo que pasa, aunque uno tenga una idea de guión”.

El director cuenta todo esto en el Festival de Cine de Tribeca de Nueva York. Lo cierto es que el estreno absoluto fue en el Festival In-Edit Beefeater de Barcelona, y ahora vuelve a España, dentro de la programación de Documenta Madrid, aunque muy pronto la podrán ver estrenada de forma comercial en las salas de cine. Recuerden su título, todo un homenaje al hombre sabio y sonriente que respira por las manos, “Old Man Bebo”.

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